Blog de Bob Fernandes
Hora de marcharse, nostalgia…
Hora de hacer maletas e ir. En la memoria,
grandes hechos y “malechos” de los once mil atletas de 204 países. Los
récords mundiales fueron 43, los olímpicos 132 y, también récord, 87
países ganaron medallas. De todo para el gusto de los 21.000 periodistas
acampados por un mes y un poco más en China.
Del ya legendario “orecchione” (orejón) Michael Phelps y sus ocho oros y
récords a los tres oros del increíblemente veloz -y le sobra lo increíble en
eso- Usain Bolt; de la fascinante, imbatible Isinbayeva, con su oro en una
noche de luna llena y estadio lleno, a la brutal derrota del tirador
estadounidense Matt Emmons, quien, al igual que en Atenas, botó afuera,
en el último segundo, el oro ya garantizado. De las glorias al espectacular
coscorrón en la cabeza del árbitro dado por el cubano del taekwondo,
Ángel Valodia, en este último día de pruebas.
En la memoria quedan los gigantescos y los pequeños hechos, los aciertos,
las históricas superaciones y los errores de los brasileños. Quince
medallas, tres de oro, cuatro de plata, ocho de bronce. Ganaron poco y
perdieron mucho, pero “jugaron el juego”, con la fuerza, el talento y las
condiciones que tienen.
Es oportuno que la seguidilla de importantes derrotas imponga ahora el
debate, abierto, sin conclusiones precipitadas: ¿Brasil necesita realmente
seguir el objetivo de convertirse en una potencia olímpica, necesita
realmente de juegos olímpicos empapados de decenas de millones de
dólares del dinero público, o necesita en cambio que todos tengan la
posibilidad de acceder a escuelas dignas de ser llamadas así y a la práctica
masiva de deportes?
¿Brasil debe lanzarse a la formación de elites deportivas olímpicas o debe
invertir fuertemente en escuelas y recoger los frutos, incluso deportivos, ya más adelante? Sí, existen en danza discursos que dicen que estas no son tareas excluyentes, pero, contabilizadas las decenas de millones que no sobran para esto y lo otro, ¿cómo mantener en pie esos discursos?
¿Y un proyecto que vaya más allá de lo olímpico puede ser deseo y misión una casta que decide sus negocios y planes a puertas cerradas o tendría que ser fruto de un amplísimo debate, de puertas abiertas? En China fue a puertas cerradas. Porque China es China. ¿No es justamente eso que los mismos difunden, dicen, escriben?
No hay cómo desconocer el perfil del Estado chino. Aquí mismo en los corredores del hotel está presente. Hotel habitilitado por el Comité Organizador y vecino del estadio Nido de Pájaro. Vigilancia absoluta. Revista en la entrada y salida en autobús hacia el centro de prensa, camareras en cada pasillo del hotel, 24 horas por día. Para anotar cada vez que un huésped entra o deja el cuarto, visita o no visita a un huésped vecino. La pregunta es por qué tanto, la respuesta: “¨Para su seguridad”.
Pese a la presencia y misión de ribetes policíacos, del librito que todo anota y guarda, conmovedoras la dedicación, la disciplina y el deseo de las pobres niñas del interior en atender, agradar, ayudar, en recibir bien a quien vino a China. Y sin aceptar un centavo como retribución.
Medio millón de voluntarios. Muchas veces incómodos, otras tantas apenas “by the book” como casi todo en China, como casi todos los servicios del país, pero encima de todo el deseo de recibir bien.
Con la regla y el compás de siempre no es difícil percibir, medir lo que es el Estado chino: un cuarto de la población de la Tierra, casi 10 millones de kilometros cuadrados y enemigos recientes o antiguos a lo largo de la frontera de 12 de los 24 países vecinos, país que administra al mismo tiempo uno de los más radicales y feroces experimentos de economía de mercado y un régimen político de los más cerrados, comunista, de partido único y centralista.
Visto esto vale la pena indagar: ¿Cómo sería Estados Unidos, Inglaterra o Brasil si tuvieran estas mil millones de boca para alimentar, aridez en casi el 70% de su territorio y el cerco de enemigos históricos?
Más allá de los records y fracasos, buena parte de los periodistas buscó responder también a estas preguntas. Algunos ya se fueron, otros siguen por aquí, exhaustos por la cacería. De allí, quizás, el “no aguanto más, basta”.
Quizás, también estilo, porque no hay como no guardar la dimensión de lo que aquí se vio y vivió. De la emoción y talentos extraordinarios en las pistas, canchas, piscinas, al Gran Show de la Gran China.
Espectáculo de 45 mil millones de dólares montado por el Estado chino para mostrar al mundo la China que se quiere mostrar. Espectáculo con 5 mil años de historias, dinastías de milenios, 30 millones de muertos de hambre bajo Mao Tse Tung. Espectáculo deportivo, mediático, político, que emocionó y enredó corazones y mentes en el país más poblado del mundo. Diga lo que diga, quiera lo que quiera Occidente.
Sé, casi todos sabemos que la poción del control estaba, está embutida en la fórmula de Beijing 2009, pero no por eso es menor la voluntad de llevar a China en la memoria. De dar escalofríos y tecno humana Fiesta de Apertura al feérico cierre de este domingo.
En la salida del Nido de Pájaro, en las radios, televisores, por las calles de Beijing todavía hay ecos del himno meloso-patriótico de Albert Leung (portugués e inglés), música pegadiza de Xiao Ke. Sé, sabemos del veneno de aquella canción, pueril pero veneno al fin, y ella quedará mientras exista la memoria. Hasta la próxima.
…Y el oro es de Mari

Es oro con llanto Brasil. Sheila se jugó todo e hizo 19 puntos, Fabiana bloqueó 9 e hizo 11, Paula Pequeno comandó el equipo a puro grito y anotó 16.
El equipo entero muy bien, pero la noche fue, por encima de todos, de dos personajes, José Roberto Guimaraes y Mari. El, técnico campeón olímpico con la selección masculina de vóleibol en Barcelona ‘92, cargado de títulos internacionales, pero también el comandante del buque femenino que naufragó en Atenas y en el Panamericano. El y ella en el centro de las atenciones. Ella vive una batalla particular, un partido dentro del partido.
Brasil y el gimnasio están con los ojos fijos en cada gesto suyo, respiración en suspenso por Marianne Steinbrecher, Mari. A los 21 años de edad, en la semifinal contra Rusia en Atenas ‘2004, Mari se adentró en las puertas del infierno. En los Panamericanos de Rio de Janeiro 2007, nueva derrota colectiva y personal.
Luz, cámara, acción. Beijing. Faltan 15 minutos para las 8 de la noche del 23 de agosto de 2008. Estados Unidos, el adversario en la final del vóleibol olímpico.
Con el equipo de Brasil, en la cancha del gimnasio Capital, Mari, la cumpleañera, 25 años. En el guión, dos alternativas: tragedia o gloria. El primer punto de Brasil es de ella…que no va a una bola que es la suya y 3 a 1 para Estados Unidos en el comienzo del partido…
Fabiana juega demasiado, 6 a 6. Mari golpea por encima del bloqueo, 10 a 9. Paula Pequeno grita en cada punto, incendia el equipo. Fin del primer acto, 25 a 15, con 4 puntos de Mari, bien en el bloqueo también. Mari erra.
Uno a cero para Estados Unidos en el segundo set. Mari erra en la recepción. Erra nuevamente. Estados Unidos 5 a 1. Tensión en la cancha, tensión en la porción verde amarilla de las tribunas. Mari erra escandalosamente en la recepción. Ocho a tres para Estados Unidos.
Mi teléfono empieza a sonar. Brasil y Beijing, en la línea. El mensaje es el mismo. De lo que es publicable, “looser”, “gallina”, “cobarde”…Sin mirar, en un gesto mecánico, Mari bloquea: 12 a 7. Todavía se puede dar vuelta el partido. Mari ataca y convierte el noveno punto de Brasil…Mari defiende errado, 14 a 9. No, no es más apenas una táctica para que impedir que quede sola en el ataque. Estados Unidos conoce el guión, vieron y revieron Atenas 2004.
Bombardean a Mari. Todos los saques son contra la número 3 de Brasil. Mari erra, novata. Estamos a metros de la cancha. La tensión entre las jugadoras, el banco, es casi palpable. Cuatro años en el infierno, los ojos de Brasil sobre ella. ¿Qué piensa Mari mientras caen los saques estadounidenses? Después del partido ella lo contará. Diecisiete a trece y nuevas llamadas desde Brasil: “Este tipo está loco, esa gallina va a enterrar a Brasil de nuevo…”.
José Roberto Guimaraes siente el drama en el 18 a 13. Sale Mari, entra Jaqueline. Mari en el banco. Zé Roberto está delante de ella, pero no lo mira. Toma su tiempo. Mari regresa con 23 a 16, duda, y Estados Unidos cierran: 25 a 18.
Tercer set. Mari 1 a cero. Tensión en la cancha. Mari corta una jugada y hace el 3 a 2…cinco a tres y sigue la tensión en la cancha. El equipo apenas se felicita en cada punto. En el saque, Estados Unidos ataca a Mari. Ella llama al balón, corta, bloquea. Siete a cuatro para Brasil. Noveno punto, de Sheila y…se escucha un grito. Es Mari, que se suelta: “¡¡¡Vamos Carajo!!!”, “¡¡¡Vamos Carajo!!!”.
Mari y Fabiana suben en el bloqueo, 11 a 6. Mari golpea en el bloqueo, 13 a 9. Saque contra Mari, y error: 13 a 11…Mari arriesga; no va al balón que se va afuera y acierta: 20 a 12. Mari sube, tira desde la punta en diagonal y cierra el tercer set: 25 a 13. Cámaras, ella en la pantalla gigante del gimnasio. El equipo vibra, ella no mueve un músculo del rostro.
Desafectada de la selección en la recta final, ahora comentarista de SportTV, Carol explica: “Dentro de la cancha Mari es así, y así que ella se concentra”. Kim Willoughby, gran jugadora de Estados Unidos, finalizado el partido respondería: - Sí, sacar contra ella era una determinación táctica…
Cuarto set. Mari ataca al fondo estadounidense y erra. Uno a cero. Mari erra en la recepción. Dos a cero. Mi teléfono suena. No atiendo. Mari se arroja al suelo, pero no logra defender: 5 a 5. Nueva llamada. Es de Brasiiilll. “Porque Mari…” Ella intenta una defensa, casi se choca con una silla del banco brasileño. Mari, 10 a 9. Un largo rally, ela sube y corta en el bloqueo, 12 a 11. Brasil hace el decimocuarto y Mari vibra. Zé Roberto aplaude. Balón dudoso. Lang Ping, la china que dirige a Estados Unidos, pide el punto, Zé Roberto gesticula hacia la entrenadora, entra en la discusión con los jueces. Y se lleva el punto: 15 a 13.
Estados Unidos sigue sacando hacia Mari, ella se equivoca en la recepción: 15 a 14. Mari defiende: 15 a 15. Mari erra en la recepción, 16 a 15…Mari empata: 20 a 20. Zé Roberto altera el equipo, pone a Thaisa para montar un paredón de bloqueo, pero es 21 a 20. Fabiana empata. Fofao vuelve a la cancha. Error de Estados Unidos, 22 a 21. Estados Unidos busca a Mari, Sheila anota el 23 a 21. Bramidos en la fila de atrás, la tribuna de prensa tiembla. Como en los viejos y buenos tiempos de Mundial, por fin los colegas del sector exento, imparcial y objetivo, me siento en casa…24 a 21, gritos, puñetazos en la mesa, los imparciales se abrazan.
Recuerdo haber visto parecido pero aún más exento y objetivo, con muchas lágrimas, en la semifinal Brasil-Holanda, Mundial de 1998 después de los penales. Beijing, Juegos Olímpicos. El sector de prensa está de pie…25 a 21…puñetazos inhumanos, lapiceras a volar, abrazos, puñetazos en la mesa, fiesta en la cancha. Llanto, mucho llanto. En la cancha, en la tribuna, es llanto Brasil, es oro Brasil.
Posa para los fotógrafos el presidente del Comité Olímpico Brasileño, Carlos Arthur Nuzman, en la platea, traje oscuro y corbata…y lamento la ausencia del Neguinho de la escuela de samba Beija-Flor. Con toda su voz podría anunciar, en las tribunas:
- MIREN QUIEN ESTÁ AHI, ¡¡¡ES NUZMAN!!!
Virna, comentarista de la cadena Band, en la cancha. Mari pone su dedo índice derecho en los labios y reclama: SILENCIO, CIERREN LA BOCA.
El recado tiene destinatario directo. No es para quien apenas criticó lo que vio, es para los cuervos, aquellos que se alimentan del error, de la desgracia ajena.
Desde el primer partido estaban al acecho. En sus madrigueras, lamiéndose, cultivando resentimientos, hacían fuerza por el fracaso de Mari, rezan por el fracaso de Bernardinho y de su hijo Bruno mañana en la final del vóleibol masculino.
Pregunta:
-¿Esta es una respuesta a quien te acusó de ser una fracasada?
Respuesta de Mari, 15 puntos en la final.
- Fracasa quien no se esfuerza…soy campeona olímpica…tendrán que aguantarme ahora…
Pregunta:
-¿Fue un bombardeo de las estadounidenses en tu contra, la historia casi se tuerce en el segundo set, ellas esperaban una caída emocional? ¿Qué película pasó por su cabeza en ese momento?
Respuesta:
-Pueden sacar encima de mí, pueden golpear libremente, estábamos preparadas. No hubo película, sabíamos lo que teníamos que hacer.
Llanto, todas amontonadas en el piso de la cancha, medallas, himno nacional, banderas, foto en el podio y allá arriba, a la derecha, él.
No vi cuando Diego Hypólito y Jade Barbosa cayeron, cuando Wellinson fue casi arruinado por el peso, cuando los Thiagos perdieron y Joao Derly lloró, cuando Fabiana perdió y se desesperó, cuando Ronaldinho Gaúcho lloró, cuando Marta y las niñas lloraron…debe haber llamado, mandado un e-mail o fax, pero no supimos. Hoy entregó las medallas y saldrá en la fotografía. Sentí la falta del Neguinho de la Beija Flor para gritar.
-MIREN QUIEN ESTÁ AHI, ¡¡¡ES NUZMAN!!!
Maurren, un llanto diferente
Es un oro llorado, Brasil. Amigas me llaman desde Brasil para contarme que la gran diversión allí es llorar con los llantos de aquí -casi siempre de tristeza- y mientras lloran, se consultan por teléfono para saber quién lloró mejor. Maurren Maggi, claro, también lloró, pero de alegría.
Enredada en doping en 2003, suspendida por 2 años, Maggi se levantó, sacudió el polvo y se recuperó. Con 7,04m se llevó por un centímetro el salto en largo e hizo historia como la primera mujer de Brasil en ganar una medalla de oro en la categoría individual.
Por los ecos que llegan resurgió allí, luego del gran trabajo de Maurren, cierta patriotada mediática. Aquel momento incómodo provocado por la habitual búsqueda de la emoción familiar frente a las cámaras no fue más grande, me cuentan, porque Sofía, hija de Maurren, endulzó el clima al decirle a la mamá que prefería “la plata”.
Por aquí Maurren hizo toda la fiesta a la que tiene derecho en el estadio Nido de Pájaro. Lloró, saltó, zapateó, corrió por la pista, saludó a los chinos, con la bandera roja en un puño, y fue aplaudida de pie. En un clima que por fin hizo llorar a periodistas y comentaristas.
Más que comprensibles las lágrimas de Robson Caetano, medallista olímpico en sus tiempos de pista y ahora analista de un canal deportivo brasileño. Él sabe cuánto cuesta y cuánto vale. Pero los periodistas…
Historia también hizo el equipo de vóleibol femenino, por primera vez en la disputa del oro. Mañana contra las estadounidenses una final que puede redimirlas, frente a sí mismas, antes que nada. Atenas 2004 todavía está atragantada y quien mira atentamente percibe que ellas juegan con sangre en los ojos.
Para eso el técnico José Roberto Guimaraes tomó sus precauciones. Pagando de su propio bolsillo trajo a Beijing a una psicóloga, contó a Terra Magazine Katia Rubio, profesora de la Facultad de Educación Física de la Universidad de Sao Paulo (USP) y presidente de la Asociación Brasileña de Psicología Deportiva. Si ganarán o no es otra historia, pero hasta la semifinal no dieron las señales de fragilidad de Atenas o de los Panamericanos 2007.
En la final también, una vez más, el vóleibol masculino. Palo y palo el 3 a 1 frente a Italia. Cuando todo parecía perdido después del 25 a 19 en el primer set, Giba sacudió al equipo que terminó con 25-18, 25-21 y 25-22.
Diecisiete títulos de alcance mundial en su estupendo currículum, aún así Bernardinho comanda el equipo bajo más presión que nunca.
Ambas contra Estados Unidos, las selecciones de voleibol de Brasil jugarán por el oro contra la apuesta de quienes hinchan en contra. No confundir con los cuervos que están en guardia, aquellos y aquellas que se alimentan de las derrotas ajenas, con los que apenas no embarcan en el discurso del “oro, oro” y rechazan la patriotada de ocasión.
Allí y aquí los que en sus madrigueras se retuercen con el éxito ajeno en Mari, en el voleibol femenino, y en Bernardinho. Ella, por Atenas. Él, porque su hijo Bruno sabe jugar al vóleibol y está donde merece.
Brasil: el miedo a ganar y las derrotas

Voy a elevar al técnico del Sao Paulo, Muricy Ramalho, a la categoría de filósofo. No sé en qué estadio de la vida el patentó la frase, pero “el balón castiga” no se puede mejorar para definir el partido en el que Brasil entregó el oro a Estados Unidos en el fútbol femenino.
El balón castigó con un 1-0 el dominio estéril, ayudado por una cantidad de pases errados, 62, que haría perder la paciencia al propio Dalai Lama.
Ciertamente en algún libro de autoayuda el profesor Vanderlei Luxemburgo capturó otra máxima: “El miedo a perder quita la voluntad de ganar”. Ahora saltemos hacia otra frase de filosofía de café y esa vale no apenas para los del fútbol, sino también para el conjunto de la obra de Beijing y aledaños: “el miedo a vencer lleva a la derrota”.
En una entrevista publicada hoy en Terra, el DT Dunga dijo que Ronaldinho Gaúcho y la selección no necesitan de un trabajo psicológico. No es el primero en pensar así, y es clarísimo que los deportistas brasileños tienen un profundo perjuicio en relación al diván. Auxilio que, para dar apenas un ejemplo, Michael Phelps tiene, y lo tiene como algo indispensable.
Atletas brasileños entienden las expresiones “psicólogo”, “terapeuta”, como si fueran la marca de la debilidad y así, mientras no son llevados a fortalecerse emocionalmente, pierden partidos, pruebas, batallas que podrían haber vencido o al menos haber llegado más adelante. Y lloran, lloran, Brasil ya lloró como un río Amazonas en estos Juegos Olímpicos.
Super normal es la emoción en la victoria, en una derrota de vez en cuando, pero no es posible que ese valle de lágrimas verde-amarillo no signifique descontrol, una bandera gigantesca de falta de preparación emocional para una competencia de altísimo nivel como los Juegos Olímpicos. Otro ejemplo. Un Mundial.
¿Alguien por allí cree que es normal que un super astro, un atleta como Ronaldo “El Fenómeno”, llegue a un Mundial con la cantidad extra arrobas con las que llegó a Alemania? ¿O otro super astro como Ronaldinho Gaúcho, con todo aquel talento, encogerse en los momentos decisivos, entregarse por casi medio año y llegar a una Juego Olímpico con semejante pandereta?
No se trata de buscar “culpables” -la caza ridícula, ese hábito tan brasileño de personalización tras las derrotas- pero hechos son hechos y en estos días de Beijing los hechos y las fotografías hablan por sí solos.
¿El presidente del Comité Olímpico Brasileño, Carlos Arthur Nuzman- quien ha evitado preguntas sobre el desempeño de Brasil- considera natural, normal, la reacción de un atleta de alto nivel como el gimnasta Diego Hypólito y la del propio técnico Renato Araújo, tras la caída del domingo?
¿El presidente del COB, preocupadísimo con el “proyecto olímpico Rio de Janeiro 2016″, considera normal, natural, lo que vamos a describir a seguir?
El campeón mundial de judo, Joao Derly, lloró al ser eliminado, el judoca Eduardo Santos lloró, el tirador con pistola Julio Almeida lloró, la nadadora Poliana Okimoto y la judoca Danielle Yuri lloraron, como lloró Claudinha, armadora de básquetbol después de la derrota y como, aún antes de los juegos, lloró Iziane también del básquet, como fueron las lágrimas de Jade Barbosa, como lloró Clementino, el primer jinete negro de Brasil en un juego olímpico, como lloró Fabiana Murer en busca de la garrocha perdida, como se hundió Diego Hypólito mientras se disculpaba con “el pueblo brasileño”, como fueron hoy las lágrimas de la maratonista Tania Spindler, como lloró, y mucho, Ronaldinho Gaúcho, como lloraron hace poco Marta, Cristiane y medio equipo femenino de fútbol.
Ellos y ellas tienen vergüenza en la cara, ellos y ellas se llevan lo peor mientras la dirigencia aparece apenas en la hora de la fotografía del oro y se esconde en las derrotas, ellos y ellas tienen historias personales durísimas, luchan y lucharon como gran parte del pueblo brasileño, ellos y ellas aman a Brasil y por Brasil sufren, somos todos latinos, todos son gente honesta, honrada y antes que nada hay que respetarlos…
Todo esto es verdad, pero hay en este extendido llanto algo extraño cuando se quiere vencer en competiciones de altísimo nivel. El nadador César Cielo Filho lloró con el oro como Isinbayeva lloró en el podio con el himno de Rusia, pero este es otro llanto.
Estas son lágrimas de quien no temió vencer, de quien superó todo y llegó a la cima. De quien no fue paralizado por el miedo de la derrota; sentimiento natural, humanísimo, pero competencias de este nivel mide al final también eso: quienes son capaces de superar los
límites, las debilidades humanas.
No todos lloraron por no pasar los límites, las variables son muchas, pero lo escrito arriba es un apenas una lista de hechos y de fotos.
Para que estas constataciones no se esfumen apenas después de la frustración por la triste derrota de las muchachas del ´futbol, busqué escuchar a alguien del ramo.
Los periodistas de Terra Magazine acaban de conversar en Sao Paulo con Katia Rubio, profesora de Educación Física de la Universidad de Sao Paulo (USP) con pos doctorado en la Universidad de Barcelona y presidenta de la Asociación Brasileña de Psicología del Deporte.
Katia Rubio no tiene “duda alguna” de la falta preparación psicológica, emocional “más elemental” a los atletas brasileños “para convivir con la presión”.
Acerca de la derrota del fútbol femenino brasileño, enseña: “Sería exigir demasiado a estas muchachas, que además de todo viven a la sombra del fútbol masculino, tener la grandeza que una decisión como esta demandaba”.
Ronaldinho Gaúcho. Ella no lo conoce personalmente ni a su historia, pero entiende que “todo atleta que pasar por algún tipo de accidente sobre el camino que está tomando necesita de un soporte psicológico”.
Acerca del Valle de las Lágrimas la profesora Rubio recuerda que no fueron apenas los brasileños que lloraron de frustración y cita a Isinbayeva como ejemplo clásico de llanto por el sueño realizado. Pero repite: “La demanda de una final olímpica es una cosa muy importante…”.
En tiempo: para quien no lo vio y también no quiere saber más que eso, con un disparo cruzado de izquierda desde la entrada de área, a los 6 minutos del tiempo suplementario, Carl Lloyd hizo el gol de la victoria de Estados Unidos.
Dunga al borde del abismo
Dunga al borde del abismo. Y está cada vez más cerca. Otro no fue el asunto en este miércoles en el circuito virtual y telefónico China-Brasil-China. En la resaca del Argentina 3-Brasil 0 se discute cuándo, cómo, y no falta quien arroje leña al fuego. Inclusive desde allá, desde los pisos superiores.
Antes, una observación, para que quede claro lo que es información y lo que es opinión personal. Este blogger entiende que el ciudadano Dunga, el ex atleta Dunga, el capitán de la selección -decisivo- en el Mundial 1994, el técnico campeón de la Copa América 2007, debe ser tratado con todo el respeto que su historia merece, pase lo que pase.
Una cosa es el fútbol, el resultado deportivo. Perder, vencer, debatir si el DT es excelente o pésimo. Ser o no despedido es una de las cosas del fútbol. Otra cosa es admitir lo rastreros, a la cloaca como camino en una selección brasileña. Siempre que se se hizo así todos terminan embarrados. Es un olor que no es bueno. Se espera que Dunga sea otra vez Dunga si el partido no es claro. Que rechace, luche, y encare el desafío de frente, como siempre hizo.
En esta historia los pisos superiores son dos, y hay entre ellos por lo menos alguna interconexión. Uno es el de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) de Ricardo Teixeira; el otro es el poder político, el Estado, en vísperas del Mundial Brasil 2014 y los miles de millones de dinero público que serán necesarios.
Lula, el presidente de la República, y Arlindo Chinaglia, presidente de la Cámara de Diputados, del Partido de los Trabajadores (PT), encendieron un fósforo después del partido. El presidente de la República, según testigos, habría dicho que ni Corinthians en sus peores momentos lo había dejado “tan enojado”. El presidente de la cámara baja fue más lejos. Opinó:
-Dunga ya debería haber caído…hablar de caída de Dunga después de la derrota contra Argentina es casi una cobardía.
Sobre esta última observación, la de la cobardía, no hay cómo estar en desacuerdo. Falta una cuestión que será dirimida si el blogger, hoy en Beijing, tuviera la chance de encontrarse con el DT, en Shangai. La cuestión es: ya sabemos lo que piensa Chinaglia de la selección de Dunga. ¿Pero qué pensaría Dunga de la Cámara de Diputados dirigida por Chinaglia?
¿Y lo que pensaría sobre Dunga hoy el presidente de la CBF, Ricardo Teixeira? Hay controversias. Consultados los oráculos tras el 3 a0 (lea aquí), la información era de que nada ocurriría antes de Chile-Brasil, en Santiago, el 7 de setiembre, y de Brasil-Bolivia en el Engenhao, Rio de Janeiro, el 10. Brasil, como se sabe, está quinto en las eliminatorias.
Del otro lado de la controversia hay quien diga que Teixeira ya se habría decidido por Vanderlei Luxemburgo y que la única duda sobre el tema sería apenas el momento: esperar o no la próxima ronda de eliminatorias. Dicen, incluso, que Teixeira habría mandado un recado para el técnico de Palmeiras despues del Brasil-Argentina en el Mineirao de Belo Horizonte, aquel cero a cero: quédese callado y no responda preguntas sobre la selección.
El emisario, por cuenta propia, habría repetido el mensaje a Luxemburgo después del 3-0 en los juegos olímpicos.
Los oráculos mantienen la tesis. Nada, sea como fuera, se haría antes de la próxima ronda de Eliminatorias y, repiten los oráculos, fútbol es una caja de sopresas, un baúl de imprevistos.
Acerca de tesis y caminos sólo basta aguardar los próximos días, semanas, para ver dónde estaba la verdad. Si en el abismo cercano tras el partido en Beijing o si en un proceso lento, gradual y seguro. Un proceso también sometido a los resultados deportivos.
Información objetiva en este largo día de resaca y versiones. Bernardo Ramos, cronista de Terra que sigue a la selección a todos lados, entró sigilosamente al hotel de los brasileños y por allí acampó, preocupado con el silencio en el celular de Rodrigo Paiva, el coordinador de prensa de la selección.
Solamente el de periodista en el lobby del Huating Hotel Towers. Al final de la noche del miércoles, se dio el siguiente diálogo:
- Rodrigo, ¿el hombre cayó?
- No…
- Estoy aquí en tu hotel… puedes expulsarme si quieres…
- No, por favor…
- ¿Hablaste con el presidente?
- Yo hablo con el presidente (Ricardo Teixeira) siempre…
- ¿El dijo algo sobre la convocatoria o el partido contra Chile?
- No, vé a dormir tranquilo
- No, voy a dormir aquí. ¿Entonces el hombre no cayó hoy, ni cae mañana ni pasado?
- No, yo trabajo seriamente. Vé a dormir tranquilo…
Al cierre de esta edición, 4 jugadores belgas jugaban al backgamon en el lobby del hotel mientras dirigentes de la misma selección, la de Bélgica, se tomaban todo.
Ibope, Dunga y Ronaldinho Gaúcho

La presión va a crecer mucho. El propio Dunga sabe y se anticipó a admitir eso después del Argentina 3-Brasil 0 que despachó a la selección verde-amarilla hacia un bronce olímpico, como máximo. Quien es del ramo apuesta que nada, sea lo que sea, ocurrirá antes del partido entre Chile y Brasil, el 7 de septiembre en Santiago, ni del partido contra Bolivia en el Engenhao de Rio de Janeiro, el 10. Brasil está actualmente en el quinto lugar de las eliminatorias para el Mundial 2010.
Si en esa ronda todo marcha hacia el fracaso, será necesaria una marcación hombre a hombre contra Carlos Augusto Montenegro, el director de IBOPE. Información: en 2002, antes de elegir a Felipao Scolari para dirigir la selección brasileña, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira, encomendó bajo sigilo una encuesta a IBOPE. Y el ganador fue Felipao.
Enseñan los oráculos, los conocedores profundos del juego detrás de bambalinas, que un técnico de la selección brasileña significa para el presidente de la CBF algo similar al ministro de Economía para el presidente de la República. Es siempre un hombre de máxima confianza, el presidente resiste en removerlo hasta que los resultados no permitan mantenerlo en el cargo. Y los cambios se hacen siempre en momentos de crisis aguda.
Si los resultados no aparecen, hay y habrá un proceso: en primer lugar se escucha a la opinión pública y luego a la opinión publicada, hablada o televisada; en fin, a todo el paquete mediático. Pero antes existe una pieza que mueve el mecanismo: los resultados.
El análisis que se hace es que Brasil está en un período de “entrecosecha”. Por eso el intento de recuperar a Ronaldinho Gaúcho que, a los 28 años, víspera de los 29, vivía una profunda crisis técnica y personal. Después del juego los personajes centrales hablaron: Dunga, sobre su propio futuro, y Ronaldinho Gaúcho, del propio Ronaldinho Gaúcho.
Dunga dijo que el volante de Milan fue un ejemplo y no apenas en los entrenamientos, que cuenta con él en la selección y que no esperaba su plenitud en los Juegos Olímpicos. Ronaldinho Gaúcho confesó que “la noche será muy larga” y protestó: “Los brasileños no sabemos perder, y eso es terrible”.
Ronaldinho Gaúcho tiene razón en decir eso y el ejercicio del golpe al perro herido a muerte es siempre algo cobarde, pero existen otras razones que ni él puede dejarlas de tener en cuenta. Vamos a ellas, antes que nada, la primera de ellas: Brasil, que no está acostumbrado a saber perder, tampoco sabe ganar.
Ronaldinho Gaúcho, un extraordinario actor de reparto en el Mundial 2002, un rey en los primeros años del Barcelona, naufragó con casi todo el equipo en el Mundial 2006. Y ese naufragio le hizo muy mal, lo fragilizó desde entonces, incluso en Barcelona, donde terminó saliendo tras meses de inactividad.
Quien está en China, en Asia, donde Ronaldinho Gaúcho representa 7 marcas y tiene más de 100 productos licenciados con su nombre, sabe que él es una superestrella, una celebridad deportiva al nivel de Phelps, Nadal, Federer, Insibayeva, o todavía más que ellos.
Quien estuvo en el Estadio de los Trabajadores este martes, vio, escuchó. Hasta que Argentina convirtió el 2-0 y Messi desbancara a Ronaldinho Gaúcho de la gran escena (así como ya había hecho en el Barça), cada toque del 10 brasileño era recibido con un “Ooooohhhhh”, “Aaaahhhhhhh”. Pero, en ese momento del partido, periodistas extranjeros percibieron que el se limitaba a ser un escribano de los pases que daba Brasil. Y los murmullos crecieron.
Más de que la forma física -que está a la vista en su ancha cadera- lo que le falta a Ronaldinho es autoestima. Confianza. Agresividad para ejercer todo su extraordinario talento y el papel para el que parecía destinado. El gran actor de reparto, cuando está en la selección, tiene un evidente problema para ser el hombre que acepta la gran y gigantesca responsabilidad y la resuelve. Y decide.
El problema de Ronaldinho Gaúcho, así como la gran parte de los atletas brasileños en los Juegos, es la absoluta falta de asistencia psicológica digna de nombre. No de alguien que los haga caminar sobre las brasas o le enseñe a “vencer en la vida en 12 pasos”, sino de alguien o de un grupo que de hecho entienda a los humanos, sus almas, cabezas y dramas.
El que vio a Michael Phelps obtener todos los records y llenar las piscinas de Beijing (y quien tiene permanente asistencia de ese tipo), quien vio a la rusa Isinbayeva esperar que todo el estadio y el planeta prestaran atención a sus saltos para sólo después buscar el record mundial y el oro, sabe de lo que precisa Ronaldinho Gaúcho para mantenerse en la cima como un super astro.
No es, seguramente, hundirse en los grandes comilonas de carne asada o abandonar el fútbol por casi medio año, mientras su hermano mayor decide su destino. Como diría Muricy Ramalho, DT de Sao Paulo, la pelota pasa facturas. Como debe haber percibido el propio Ronaldinho Gaúcho por los murmullos de la platea después del 2-0. El mismo público que idolatra, también reclama de sus superestrellas. Le exigen que se mantenga en la cima o si no…Messi.
Una noche de mujeres maravillosas

Luna llena, belleza y talento.
Una noche de mujeres maravillosas en China. En Beijing, el público colma el Nido de Pájaro y se emociona con el talento y la belleza de la mega-atleta rusa Yelena Isinbayeva, oro, record olímpico y mundial en salto con garrocha.
En Shangai, las futbolistas Marta y Cristiane comandan una exhibición de gala, hacen dos goles de película en el 4-1 contra Alemania llevan a Brasil hacia una final olímpica contra Estados Unidos.
Salto en largo, lanzamiento de peso, 400 metros con vallas, 3.000 metros, 200 metros…hombres y mujeres disputan pruebas en el Nido del Pájaro. La atención del público se dispersa por varias y sucesivas pruebas. Hasta que el locutor anuncia y las pantallas gigantes muestran: Isinbayeva, de 26 años, superstar de los Juegos de Beijing. Todo lo demás es eclipsado.
La brasileña Fabiana Murer, desaparecido el objeto con el que salta, está fuera de la prueba. No pasó los 4m65. Historica rocambolesca, hasta el cierre de esta edición continuaba buscando la garrocha perdida, con protestas e inevitables lágrimas.
En rigor de verdad, las garrochas son diez. Fabiana Murer, enojada, pasa frente a las tribunas, protesta con gestos anchos, pero nadie percibe.
Todos los ojos y las atenciones están con Isinbayeva y sus rituales.
La manta blanca está al lado de la pista y allí ella se coloca antes de cada intento. Dos, tres minutos después, la rusa sale de su templo a murmurar el mantra que sólo abandona cuando dispara rumbo al salto.
Lo que dice Isinbayeva en esos momentos, ojos verdes centellantes, sigue siendo un misterio. Media docena de rusos son consultados en la platea y la respuesta es la misma: nadie sabe, apenas ella. Algún internauta, ruso y especialista en lectura labial, ciertamente sabrá -excluidas, por favor, opiniones heterodoxas-.
Ella está en las pantallas gigantes. Las uñas pintadas de color café, el trabajado abdomen a la vista, el short azul, pegado, pero no lo suficiente para impedir las sugestivas formás cóncavas y convexas.
Dos intentos y no alcanza 4m95. Isinbayeva pide al público que la acompañe con aplausos rítmicos a la tercera y última chance. Cae y electriza a la platea. Bate su propio record olímpico, 4m91 en Atenas.
El oro está garantizado, pero la rusa quiere más esta noche. Quiere el record mundial y el público quiere vivir la historia.
Las cámaras deslizan, pasean, dos ojos magnéticos descienden lentamente hasta la zapatilla celeste y registran todo el ritual: la manta, el spray en la garrocha y en las manos para evitar la huemdad y dar adherencia, el mantra, y aquella mirada que no deja ninguna duda. Ela se superará. Ella va a ganar.
De nuevo el error en los dos primeros intentos, el suspenso, el Nido de Pájaro en silencio hasta que ella comanda los aplausos en su chance de romper el record mundial.
En las tribunas, excitación y emoción casi palpables. Cuando la rusa ultrapasa la vara y los 5m05, el clímax.
Isinbayeva toca el colchón sabiendo que llegó, una vez más, a la cima. La cámara enfoca al árbitro de saco azul saltando con brazos erguidos, vibrando y festejando al mismo tiempo en el que la mujer record grita, se arrodilla, dá una voltereta e inicio otro ritual: el de la consagración.
La multitud vivió Historia en los Juegos de Beijing, es alegre y ruidosa la salida del Nido de Pájaro en esta noche de luna llena.
En Shangai, también momentos de raro talento y belleza plástica. En los canales de televisión chino dos escenas se repiten. Las estrellas son Marta y Cristiane, de la selección brasileña de fútbol femenino.
Marta escapa por la derecha, supera a su marcadora, toca con sutileza y vence a Angerer en el tercer gol de Brasil. El toque de Marte a contrapié de la mejor guardameta del mundo hace recordar el 1-0 de Bebeto contra Estados Unidos, en el Mundial 1994.
El arranque de Cristiane a los 29 del segundo tiempo para hacer el cuarto gol ya es una de las imágenes más memorables de los juegos. Casi dos de la mañana y la TV china muestra y repite en cámara lenta la secuencia de Cristiani por entre cuatro adversarias, la sucesión de amagues y regates y el toque con la pierna derecha, otra vez con Angerer en contrapié. Una noche de luna llena, talento y belleza en China.
San Caymmi desconfiaría
Diez y media de la noche. Otra vez, en el maravilloso estadio Nido de Pájaro; esta vez para saber quién es el hombre más rápido del mundo, el vencedor de los 100 metros planos. Por la mañana, con 21s30, César Cielo ingresó en la historia de la natación y del deporte de Brasil, al convertirse en el atleta olímpico más rápido del mundo en los 50 metros de nado estilo libre.
Usain Bolt, guapo, simula disparar una flecha - que sería él mismo-, tres minutos antes del inicio de los 100 metros, la prueba más importante del atletismo mundial. Está por comenzar. El estadio enmudece. Suena el disparo y un Ohhhhhhhh! al unísono recorre las tribunas, Bolt larga atrás. Pero a 10 metros de la llegada, y aislado del segundo pelotón, el jamaiquino disminuye el ritmo, golpea en su pecho y celebra los 9s69, el oro y el récord mundial.
Estamos frente a la línea de llegada, los periodistas se miran entre sí, se espantan con facilidad, en especial al ver disminuir el ritmo para una celebración anticipada. El hombre más rápido del mundo zapatea, baila, dispara flechas imaginarias y comienza una vuelta olímpica.
Imperdible, risible, la docena de privilegiados fotógrafos que trabaja dentro de la pista intenta alcanzar a Bolt. Cámaras, lentes y barrigas moviéndose tras el rastro de las huellas del velocista, que busca a su hinchada y a la bandera de Jamaica.
Frente a las cámaras y las lentes, Usain Bolt comienza a facturar sus primeros millones de dólares. Con la bandera en la espalda, agarra las zapatillas doradas, una en cada mano. Quien vaya a filmar o fotografiar al jamaiquino en los instantes siguientes a su victoria, propagará un mensaje a cualquier punto de la Tierra: quién calza al humano más rápido del mundo.
Ver quiénes son los hombres más rápidos del planeta en el agua costó caro, muy caro este sábado 17. El viernes, la policía china detuvo a 110 revendedores. En vano. Está por caer en la piscina para nadar los 100 metros mariposa, el anfibio que todos quieren ver quebrar el record de Mark Spitz, 7 medallas en Munich´72. Se trata de Michael Phelps, estadounidense como Spitz.
Cerca del Cubo de Agua, la disputa de ingresos tiene su mercado negro. Hay brasileños en esa batalla. César Cielo, perfume de oro, nadará los 50 metros. Felipe Viera, periodista “gaúcho” (del estado de Rio Grande do Sul), decide pagar para ver.
En Porto Alegre, la capital de dicho estado brasileño, Felipe Vieira tiene un programa en las emisoras Band AM, Band News y Band TV. Él está en Beijing por cuenta propia, por amor a los deportes y a la aventura. Paga las entradas con dinero de su propio bolsillo. Siempre en el mercado negro. El “colorado”, que fue a Japón a ver a Internacional consagrarse campeón del mundo, ya está acosrumbrado a la reventa.
La cosa no es fácil. El revendedor, inglés, nota la camiseta verde y amarilla de Felipe y sabe que habrá un brasileño en las finales de mañana. Pide, entonces, 600 dólares. Felipe regatea, pero lo hace mientras piensa pagar. Y en el momento en que mete su mano en el bolsillo, aparece un hemano del Norte y pregunta “¿cuánto es?”. El revendedor identifica al “orecchione” Phelps en la pantalla y, con calma, sentencia: “Mil dólares”.
El estadounidense le da diez Franklins y se queda con el ingreso. Felipe escupe y pregunta: “¿Tiene otro?”. Respuesta: “Tengo otro, sí, por mil dólares”. El estadounidense, que quiere ver a Michael Phelps convertirse en leyenda, paga otros mil dólares y se lleva el último ingreso. Esta vez, para un amigo.
- No fue, mi amor, mil dólares… se desahoga Felipe con su novia, Allessandra. Ella, en Petrópolis, Porto Alegre, encuentra una solución. Felipe Viera, que deseaba tanto escuchar el himno nacional y ver la bandera de Brasil en el podio, acompaña finalmente la victoria de Cielo por teléfono. Allí, en Porto Alegre, su novia Allessandra sube el volumen de la TV para que Felipe, solitario frente al Cubo de Agua, pegue su oreja al celular. César Cielo es el primer oro de Brasil en Beijing.
Phelps se convierte en leyenda. En los 100 metros mariposa marca 50s58 y bate el record del serbio Mirold Cavic, quien hasta el último de sus días pensará en todo lo que perdió, en lo que dejó de ganar. Cavic llegó al borde la piscina al frente del resto, pero vaciló. Phelps, a los 23 años, rozó su uña antes y por una centésima de segundo marcó su séptimo récord y el oro.
A los 58 años, y hasta ahora, el recordman de medallas estaba en Detroit (Estados Unidos), donde uno de sus hijos iba a jugar básquetbol este sábado. Mark Spitz, magnánimo, sintetizó la epopeya: “Michael fue épico”.
Un día para la historia de los hombres más veloces en las pistas y en las piscinas. Usain Bolt dispara sus flechas, exhibe sus zapatillas, baila mientras la pantalla gigante del Nido de Pájaro repite la victoria del hombre más rápido del mundo.
Pienso en la noticia recibida hace un rato. A los 94 años murió Dorival Caymmi, maestro de la música brasileña. Sobre él, se decía que era el creador de una nueva forma de vivir la vida, de medirse en el tiempo. Existiría un tiempo lento, otro muy lento y otro más todavía más lento, el de Dorival Caymmi. Repite la pantalla gigante. Bolt, disparado… tán rápido que San Caymmi desconfiaría.
Selección de Brasil: la batalla por la camiseta
Quien estuvo dice que fue hermoso. En la noche del jueves, en el Auditorio Ibirapuera de la ciudad de San Pablo, se encontraron dos síntesis del Brasil cool, sofisticado y al mismo tiempo simple, del Brasil sutil. Brasil, que en medio de la ambición, la grosería y la estupidez, existe, resiste. En la bellísima sala de espectáculos diseñada por el “brasileñísimo” Oscar Niemeyer, el “brasileñísimo” Joao Gilberto.
En 2002, durante una conversación de casi una hora, escuché deleitado a Joao Gilberto defender con vehemencia, pasión e ira a otro que, en su área, siempre fue “brasileñísimo”. Sofisticado y simple, eficaz y sutil en lo que más sabía hacer: Romario.
- … Romario es Brasil, no esos brutos que uno se cruza a montones en cada esquina. Romario tiene una incomparable noción del tiempo, tiene la precisión, el talento, la sutileza y la genialidad del verdadero Brasil - rezaba por el teléfono Joao Gilberto, él mismo es una condensación minimalista de un Brasil genial y sutil.
Este Brasil se me aparece un poco al ver a Marta, sutil, tocar el balón por encima de la portera noruega y convertir el segundo gol. Medio pelo, Brasil 2 Noruega 1 que lleva a las muchachas a jugar la semifinal. Sutiles, Marta y Cristiane, cuando tienen la pelota en los pies, la posibilidad de manejar los tiempos, pero no cuando son obligadas a correr detras de los balones mal ejecutados.
Sin embargo, confieso, ese Brasil de Niemeyer, Joao Gilberto, Romario, Marta & Cia baja aquí a la hora de escribir mucho más en contraposicion al otro Brasil. Ese, el de la sutileza, es la antítesis del Brasil revelado en las líneas que siguen.
El episodio es el de la utilización o no del símbolo de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en el uniforme de las selecciones brasileñas de fútbol en los Juegos Olímpicos.
Antes, para dejar en claro el tamaño de la pelea: el fútbol en el mundo es, dicen los entendidos, un negocio de casi medio trillón de dólares. ¿Juegos Olímpicos? Apenas este de Beijing costó 45.000 millones de dólares. Súmenle a esto los gastos y todo lo que involucra a 27 deportes en otros 204 países presentes en los Juegos y se tendrá la dimensión de lo que está por detrás de la pelea FIFA/CBF vs. COI/Comité Olímpico Brasileño.
Todo ya estaba acordado entre el suizo Joseph Blatter, de FIFA, y el francés Jacques Rogge, del COI. Como los estatutos prohíben el uso de un uniforme no olímpico, las selecciones que jugasen con el escudo en la camiseta iban a ser multadas. Por caso, las selecciones brasileñas y el escudo de la CBF. Una multa de mil dólares por partido. Menos de 10 mil dólares para quien llegase a la final.
Todo bien. Sólo que en el final de la mañana del viernes 8 de agosto, hora de Beijing, inicio de la madrugada, hora de Brasil, el caso explotó. El presidente Lula está en la embajada de Brasil, una mañana de conferencia de prensa con periodistas extranjeros. El tono elevado en la voz del presidente del COB, Carlos Arthur Nuzman, sobresalta a algunos:
- Presidente, presidente…
Lo que Lula escucha de Nuzman - y este blogger escuchó de algunos de los presentes en la embajada y de fuentes del gobierno- es preocupante. Preocupa también al ministro de Deportes, Orlando Silva, que allí presente desconoce la gravedad del asunto y es sorprendido por la información del presidente del COB: si Brasil juega con el escudo de la CBF en la camiseta el proyecto de organizar los Juegos Olímpicos Rio de Janeiro 2016 corre serios riesgos.
Más: el país puede ser sancionado incluso en Beijing. El presidente, después de viajar hacia China, cansado, se tensiona. Sus asesores se mueven, el ministro de Deportes se moviliza. Se inicia un capítulo de esta historia que, en hora brasileña, comienza alrededor de la medianoche y sólo termina al fin de la madrugada.
Fábio Simão, jefe de la delegación brasileña de fútbol, es contactado en Shenyang. Dunga y Rodrigo Paiva, portavoz de la CBF, son puestos al teléfono. Sergio Cabral, el gobernador de Rio de Janeiro, también en Beijing y preocupado, se suma al circuito de conversaciones telefónicas. Los voceros del presidente de la República disparan llamados. Es necesario hablar con Ricardo Teixeira, presidente de la CBF.
Teixeira está en Rio de Janeiro. Es de madrugada. Él duerme. Dos horas después, en el circuito Shenyang-Beijing, los hechos comienzan a esclarecerse: la selección podría jugar, alcanzaría con pagar la multa. Pero permanece el temor. ¿Y la represalia a la candidatura Rio 2016?
Fuentes de la presidencia detallan: Lula estaba preocupado. En el día de la apertura de los Juegos Olímpicos se encontraría con el presidente del COI y no quería obstáculos en el camino de la conversación y del proyecto de Rio de Janeiro.
Ricardo Teixeira es ubicado y despertado en Brasil. En el medio de la madrugada. No le gusta ni un poco. Porque a su entender todo ya debía estar resuelto. No le gusta el stress por algo que ya debía estar acordado.
El presidente de la CBF, al fin, ya de mañana en Brasil, habla con el ministro de Deportes, Orlando Silva. Relata que el problema no debía existir pero repite la decisión tomada en la madrugada.
Para que la CBF no fuera responsabilizada por eventuales y supuestos perjuicios a la candidatura de Rio de Janeiro, para que no pareciera que no apoya la candidatura para 2016, para no crear un clima en medio de los Juegos que después podría ser usado como munición por los adversarios, las selecciones brasileñas renunciaron a jugar con el escudo de la CBF. Fin de la crisis de Itararé. La patata caliente vendría en las entrelíneas, o propiamente en las líneas, en dos comunicados de la CBF, la primera de ellas a las 14.30 del mismo día 8, hora de Brasil. Clarísima en sus términos sobre lo vivido en las horas anteriores.
- El presidente de la CBF, Ricardo Teixeira, recibió del Comité Olímpico Brasileño el llamamiento (Nota de Redacción: !!!) para que la selección brasileña olímpica no use más la camiseta oficial, la de la selección pentacampeona del mundo (NR:!!!) de que estarían perjudicando a la candidatura de Brasil para ser sede de los Juegos de 2016.
El comunicado también decía:
- El presidente Ricardo Teixeira (…) para evitar cualquier trastorno (…) decidió atender al pedido del COB (…) y comunicó la decisión a la FIFA.
Una frutilla del postre en el comunicado del presidente de la CBF. Convocado a decir alguna cosa, Ronaldinho Gaúcho lamentaba “no poder usar más la casaca oficial”. Frase:
- La camiseta con las cinco estrellas es motivo de orgullo para todos nosotros, jugadores, y para el pueblo brasileño. Nosotros queríamos seguir jugando con ella. Pero si eso puede perjudicar la candidatura de Brasil par 2016, tenemos que entender y aceptar.
Ese comunicado recién aparecía en el mercado cuando la oficina de comunicación del COB de Nuzman envió un e mail a periodistas solicitando corrección. Decía que el pedido no era del COB sino del Comité Olímpico Internacional.
Al día siguiente, a las 9.31, otro comunicado de la CBF. Esta vez, de Dunga. Quien destacaba “el espíritu olímpico de la selección al no jugar más con la camiseta oficial”. El comunicado de CBFNews exhibía el título “Técnico dice que hasta los jugadores rivales sentirán la falta de la camiseta con las 5 estrellas”, y Dunga decía:
- La camiseta de la selección brasileña es un símbolo, respetado por los hinchas de todo el mundo. Claro que los jugadores se lamentarán por no poder usarla más en estos Juegos Olímpicos.
La patria futbolera, siempre alerta a las cábalas, a la mala suerte, no gustó del cambio de camiseta y todavía se queja. Nike improvisó. Este jueves 15, en Brasil-Noruega, el número 0 de la camiseta 10 de Marta, mal pegado, amenazaba caer.
Una semana después de la crisis, el pago. Florentino favor del ministro Orlando Silva, visto de pantalones cortos frente al presidente Lula por el movimiento de Nuzman (el análisis es del blogger, no del ministro). En una charla el jueves 14 (leer aquí), Orlando Silva informó:
- … Todavía no sé como sería, pero voy a invitar a Transparencia Brasil para monitorear, seguir todos los gastos públicos para el Mundial 2014…
Claudio Abramo, director ejecutivo de Transparência Brasil, a Terra Magazine respondió la misma pregunta: “Aceptamos la invitación y estamos a disposición del ministro”.
¿Pero qué sería florentino en el movimiento y en la invitación? Bien, apenas la precandidatura de Rio 2016 costará como R$ 100 millones (60 millones de dólares). Cuenta paga por el gobierno federal, por el ministro Silva. Que invita a Transparencia Brasil para monitorear los gastos de un evento, el Mundial 2014, que al menos en parte es privado.
La pregunta está suelta en el aire: ¿Por qué, entonces, no monitorear los gastos públicos del pre Río 2016? Incluso después de los gastos de los Juegos Panamericanos Rio 2007…
Transparencia para el Mundial 2014
El ministro de Deportes, Orlando Silva, invitará a la organización no gubernamental Transparencia Brasil para “monitorear todos los gastos del gobierno federal en el Mundial 2014″. El funcionario todavía no sabe cómo realizar la invitación ni la manera en la que la ONG podría actuar o aconsejar. Igual, dijo a este blogger:
- Es una organización seria que, entre otras cosas, monitorea el uso del dinero público. No se cómo, ni si aceptarán, pero mi idea es invitarlos a monitorear, si fuera el caso y si pueden hacerlo, todo lo que sea gasto de gobierno federal (…) Les mostraríamos todo, desde la etapa del planificación, desde ahora.
Dice el ministro que la invitación es un hecho. Este jueves, Orlando Silva está en Beijing ya preparándose para regresar a Brasil, después de dos semanas sumergido en el antes y el transcurso de los Juegos Olímpicos, en todo lo que hizo y lo que está haciendo China, inmerso en el armado de detrás de bambalinas con miras a la candidatura de Rio de Janeiro 2016.
Lo que él no dice, ni en on ni en off, pero que queda claro en sus entrelíneas, es que no quiere repetir errores generalizados en los juegos Panamericanos disputados en Rio de Janeiro, un tema de conversación que llevó una hora, en una sala de la casa de Brasil, en el Jianguo Garden Hotel.
En minutos, el ministro recibirá al general italiano Gianni Gola, presidente del Consejo Internacional de Deportes Militares y un referente de influencia entre los directivos internacionales. En 2011, se realizarán en Rio de Janeiro los juegos militares mundiales.
Orlando Silva, un ministro elegido por su partido, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), cree que aún en un régimen socialista duro, o de excelencia alimentaria, deberían preservarse las papas fritas de McDonald’s. Y lo asevera mientras devora un Bic Mac, que aclara que es el primero de su vida. No un Mac, sino un Big.
Orlando Silva es un político, y dicha observación no pretende caer en el sentido vulgar y popular del término, sino en la esencia de hacer política. Mientras su interlocutor intenta apenas construir una frase, él ya está buscando un atajo, un camino seguro para su respuesta.
En la conversación, el pasado reciente, el presente y el futuro. Siempre, en todo lo que se refiere a los megatemas vinculados a sus proyectos: Rio de Janeiro 2016, Beijing, Mundial 2014 y los Juegos Panamericanos.
El ministro cree, de hecho, en las posibilidades que tiene Brasil para 2016. En lo que fuere: una esperanza o un hecho. Dice que Rio de Janeiro necesita tanto inversiones en múltiples áreas, más allá de la de seguridad, que eso mismo será un factor más para que el Comité Olímpico Internacional (COI) se incline por Brasil.
- Luego de que el presidente Luiz Lula da Silva garantizara el total respaldo del Estado para la infraestructura quedó claro para el COI que Brasil realmente desea acoger los Juegos Olímpicos.
La cuestión de la seguridad es, a su entender, evitable. Y cita como ejemplo la caída de la criminalidad durante los Panamericanos, mientras abre el paraguas.
- Rio de Janeiro tiene otros problemas conocidos pero, como aquí, en lo que refiere a la seguridad para los juegos es una seguridad especial, con un esquema específico, como observamos en los Panamericanos. En un examen de seguridad, existen otras variables en juego…
¿Qué variables serían esas? “El presidente Lula dijo que Brasil no tiene terrorismo, no tiene, por ejemplo a ETA”, organización vasca que históricamente perpetró actos terroristas en territorio de España. Como sabemos, Madrid es una de las candidatas para 2016. Y continúa el ministro: “No son bajos los índices de criminalidad de Chicago; eso también involucra a la seguridad”.
Orlando Silva, por más político que sea, ni siquiera sugiere la posibilidad- por lo menos en esta conversación- de que Río de Janeiro pueda hallar una manera para enfrentar una situación que podría denominarse de pre-colombiana. (Por Colombia, país vecino que vio nacer y crecer el narcotráfico en algunas de sus ciudades, como Cali, que hasta hoy paga por ello).
De cara al futuro, el Mundial 2014, el ministro se empeña en resaltar, mientras habla, su idea de invitar a Transparencia Brasil.
- Me refiero a los gastos públicos en infraestructura y no a los gastos privados.
Allí, surgen preguntas. La Asociación Brasileña de Infraestructura e Industrias de Base (Abdib) suscribió un acuerdo de cooperación para mapear lo que sea necesario, como cuáles serían los requerimientos para la realización de un Mundial. Dicho mapeo deberá estar disponible a principios de año.
De esta manera, en los primeros meses del año la CBF dirá cuales serán las ciudades sede. A partir de entonces, todo comienza. Y desde allí, las decisiones. ¿Donde serán los estadios? ¿Quién los construirá? ¿Quién pagará la cuenta al final? ¿La iniciativa privada o los cofres públicos?
En el discurso oficial de la CBF y del Gobierno, los estadios serán por cuenta de la iniciativa privada. Mientras nada está decidido, no existe el modo para obtener respuestas concretas a las siguientes preguntas: ¿Será efectivamente así? ¿Y quién financiará a la iniciativa privada? ¿El mercado o los bancos públicos?
Son cuestiones que tienen lugar, teniendo en cuenta la historia del fútbol de Brasil y los recientes Juegos Panamericanos. Orlando Silva señala uno de los grandes errores en el tema del dinero público:
- Transparencia. No sirve subestimar los gastos por miedo a la reacción de la prensa porque después, cuando aparecen los gastos reales, la reacción es aún peor. Así ocurrió con los Panamericanos…
En ese sentido, cita:
- Otro gran error fue aquella competencia pública, aquella disputa sobre quién estaba gastando más. Uno decía que gastó cien, el otro rebatía que había gastado doscientos. Y eso sin que se explicara cuáles eran inversiones directas, indirectas, lo que era, por ejemplo, presupuesto de Petrobras para publicidad y lo que era para financiar. Una enorme confusión.
En total, con todos los gastos, incluidas infraestructura, los Panamericanos de Rio de Janeiro costaron 2500 millones de dólares. Los juegos de Beijing, los más caros de la historia, costaron unos 40.500 millones de dólares. ¿Cuál es el costo de la presencia de Brasil y sus 277 atletas en China?
Por el momento, sólo se logra calcular lo que gastó el Comité Olímpico Brasileño: unos 16 millones de dólares. Faltan computar las inversiones de la empresas estatales tipo Petrobras, Banco do Brasil, Caixa Economica Federal…, sea en contratos específicos, sea en lo que se diluye con los contratos largos.
Apuntado este tema, el ministro de Deportes habla sobre los resultados deportivos de Brasil y de sus expectativas personales en los Juegos de Beijing.
El día en que el vóleibol masculino perdió contra Rusia por 3-1, pero sigue en la pelea, el judo cayó con Edinanci Silva y Luciano Correa y César Cielo ganó un bronce en la natación, Orlando Silva apuesta:
- Creo que tendremos los mejores resultados de una participación brasileña en la historia de los juegos…
O sea, si eso no ocurre, el ministro de Deportes habrá diagnosticado mal el proyecto olímpico y tendrá frustradas sus expectativas. Su apuesta es la de todos: en los equipos de voleibol, en las selecciones de fútbol, en el yachting, todavía algo en la natación, en el atletismo… ¿Por lo menos un ejemplo de un gran fracaso? “El baloncesto”.
El ministro considera que es muy temprano aún para hacer un balance. “No serán sólo las medallas, si bien eso es lo principal, pero al final necesitamos evaluar cómo fue cada deporte. Quien nunca llegaba, llegó. Quien no ganó, ver en qué posición llegó, si subió o bajó… todavía es temprano para ver el conjunto de la obra”.
Los Panamericanos, sin récords mundiales y olímpicos, con resultados modestos desde punto de vista deportivo, ¿fue un autoengaño? El ministro, al principio, rechaza la tesis, pero durante la conversación, deja escapar, quizás sin percibirlo.
Si fue un autoengaño (y fue), ciertamente contó con la conveniencia de anchas porciones de los medios. La que apenas explora banalmente la patriotada barata y que vende y lucra con eso - palabras de blogger, no de ministro.
¿Y si los resultados no vienen y el país se pusiera a hacerle barra a un caballo -como en Sídney y Baloubet du Rouet en 2000- para ganar al menos un oro purificador?
El ministro de Deportes, más que nadie, les hace barra a los buenos resultados, por las medallas, pero es un político. Tiene que tener en cuenta todas las posibilidades, vertientes y salidas. Una de ellas se escurre durante la conversación:
- … Puede que esa rivalidad no declarada, pero que todos berciben, entre China y Estados Unidos, esa gran batalla para ver quién gana más, termine por diseminarse por todos los deportes, que ellos acaben disputando duro en deportes que normalmente no disputarían…
Como es un político, mientras expone la tesis el propio Orlando Silva percibe el flanco abierto y se desvía:
-… si bien eso vale para el resultado de todos los participantes…





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